introspección

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Los pensamientos que a uno le asaltan cuando la mente está con la guardia baja, como cuando se va el sueño y se despierta uno a las tres de la mañana, por ejemplo, son quizá los pensamientos que más se enraízan en la mente. Se vuelven pensamientos a los que uno siempre volverá en el transcurso del día, al día siguiente y, quizás, en mentes menos disciplinadas, hasta en el transcurso de la semana. Esto en sí mismo no es bueno ni malo, es natural, por decirlo de algún modo; pero del tipo de pensamiento que le asalte a uno va a depender en buena medida el estado de ánimo mental en el transcurso del día o al día siguiente o, en mentes menos disciplinadas, en el transcurso de la semana. Lo sensato sería que la mente seleccione un tipo de pensamiento tal que contribuya a su buen estado de ánimo; pero si aun con la guardia alta, en las horas más activas del día, la insensata mente yerra seleccionando pensamientos de aquel tipo, qué sensatez se le puede pedir teniendo la guardia baja, en horas antinaturales y sin tener nada productivo que hacer.

Para bien o para mal, estos pensamientos que llegan sin invitación, en los momentos más inoportunos, van a ir definiéndole a uno. Las mentes disciplinadas aprenderán a convivir con aquellos pensamientos y, quizás, hasta los reemplacen con otros que consideren productivos y edificantes. Las mentes sin disciplina, en contraste, los acunarán, los alimentarán y les darán alas para que sigan creciendo y se vuelvan pensamientos fuertes, porque, al fin y al cabo, estas mentes soñadoras, sin disciplina y, sí, también insensatas, se sienten agradecidas de ese maravilloso hecho que es ser asaltado por un pensamiento.

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fragmentos

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Hoy encontré en Twitter este texto de Edinson Cavani. Si no fuera jugador, seguro sería escritor. Qué pedazo de escritor.

Acá un fragmento:

Cuando te pones los botines, sin importar si estás jugando en el campito de Salto, en el pasto verde de Napoli o frente a millones de personas en un Mundial… quiero recordarte las palabras de tu padre.

¿Qué te dice siempre, cada vez que vas a jugar un partido?

Yo sé que tú lo sabes.

Te dice: “En el momento en que cruzas la línea de cal y entras al campo, solamente es fútbol. Nada de lo que pasa afuera de esa raya te ayudará con lo que pasa adentro. Nada más existe.”

Si escuchas esas palabras y realmente crees en el espíritu de lo que dicen, entonces, aunque la presión sea inmensa, aunque estés jugando frente a millones de personas… saldrás a la cancha y te sentirás como si estuvieras jugando descalzo.

Sentirás el barro pegado en la planta de tus pies.

Sentirás a tu corazón latiendo y correrás buscando la pelota, como si fuera el trofeo más grande del mundo. Como si estuvieras jugando por el helado.

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