iglesia de jesucristo

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Este fin de semana pasado fue la #LDSconf. Para quienes pertenecemos a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones), esta Conferencia General es una fecha importante, que ocurre dos veces al año: la primera semana de abril y la primera semana de octubre.

Estas reuniones son importantes para nosotros porque los discursos son dictados por las Autoridades Generales de nuestra Iglesia. Consideramos Autoridades Generales a los miembros de Primera Presidencia, los del Cuórum de los Doce, los de la Presidencia de los Setenta, los del Cuórum de los Setenta, los del Obispado Presidente y los de las presidencias generales de las organizaciones auxiliares. Puede resultar un poco confuso esta organización para quien no pertenece a la Iglesia, por lo que una forma práctica de resumirlo sería que las Autoridades Generales son quienes dirigen la Iglesia.

Ahora, tantas organizaciones no pueden dirigir una Iglesia sin caer en la confusión. La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce están compuestas por quince hombres (tres y doce, respectivamente) a quienes consideramos profetas, videntes y reveladores, y quienes poseen la autoridad del sacerdocio para dirigir la Iglesia y administrar ordenanzas. De todos estos estos quince hombre, uno de ellos, Russell M. Nelson, es quien preside la Iglesia y la dirige, y a quien, nosotros, consideramos nuestro profeta.

Cada seis meses nos preparamos para escuchar atentamente los mensajes de nuestras Autoridades Generales, con reverencia y sabiendo que ellos son portavoces de nuestro Padre Celestial.

En la sesión del domingo por la mañana, discursó el presidente Dallin H. Oaks, Primer Consejero de la Primera Presidencia. Comparto su discurso, pues, a mi gusto, fue el mensaje que más caló en mi mente y mi corazón. Este mensaje, en lo personal, me ayudó a comprender el poder de las cosas pequeñas y sencillas.

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