introspección, plagios

55

3 de junio*

¿Por qué estaré hoy tan decepcionado? Sin dinero, sin éxitos, sin amores, mis días van cayendo como las hojas secas de un árbol. Rodeado de oscuridad, de cenizas. Hoy me siento incapaz de todo. Una pereza moral irresistible. Sólo ansío viajar. Cambiar de panorama. Irme donde nadie me conozca. Aquí ya soy definitivamente como han querido que sea. Conforme me aleje irán cayendo mis vestiduras, mis etiquetas y quedaré limpio, desnudo, para empezar a ser distinto, como yo quisiera ser. Pero, ¿adónde ir? Si llevo dentro de mí el germen de todo mi destino, ¿para qué hacer rodar por todos los paisajes, como un circo ambulante, el espectáculo de mi vida equivocada?

¡Cómo no leer esto y no sentir estas palabras clavarse como puntas afiladas en el alma! ¿Quién no ha querido escapar, ser cobarde, reiniciar todo? Ribeyro was right. El flaco lo entendió todo.

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* Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso.

[Imagen tomada de Pinterest]

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plagios

15*

“Vive en pareja. Intenta cambiar de compañía telefónica. Di siempre lo que piensas. No hagas caso a tus padres. Miente en el currículum. Sé impopular en el colegio. Múdate de país. Rompe algo. Haz una promesa. Dale a tu novia la contraseña de tu móvil. Empieza una dieta. Cómprate un perro. Ten una manía. Enamórate del novio de tu mejor amiga. Enamórate de tu mejor amiga. Pide un favor. Marca la casilla ‘Quiero recibir información periódica de esta web y empresas asociadas’. Acuéstate con un compañero de trabajo. Haz algo que te de miedo. Intenta organizar una quedad con todos tus amigos. Estudia Filología Hispánica. Habla de sexo con tu hija. Vive en un sexto sin ascensor. Abre el correo de otro. Lleva el coche al taller. Ve a una manifestación. Ofrécete voluntario. Intenta ser el mejor en algo. Sal un martes. Tatúate una letra china. Olvídate del cumpleaños de tu madre. Quédate dormido. Hazte presidente de tu comunidad. Cuenta un secreto. Vive sin móvil. ‘Hazlo tú mismo’. Cambia de trabajo. Divórciate a los 70. Aprende otro idioma. Organiza una fiesta en tu casa. Regálale una videoconsola a tu novio. Rompe una tradición familiar. Sé feminista. Tíñete. Métete en una hipoteca a 30 años. Déjalo todo por amor. Recicla. Pasa por donde esté prohibido pasar. Haz limpieza general. Engánchate a una serie. Ráscate un sarpullido. Presta dinero. Pide otra ronda. Corre detrás de un ladrón. Busca piso. Cásate con el más guapo. Mira las calorías. Colecciona algo. Intenta cambiar a un hombre. Dile a tu peluquero que te sorprenda. Métete en política. No cierres con pestillo. Acepta a tu madre en Facebook. Monta un negocio con tu mejor amigo. Discrepa. Manda un mail en caliente. Deja de fumar. Ten hijos. Haz una reforma en casa. Come con palillos. Depílate. Habla en público. Ten una relación a distancia. Sé imparcial. Vete con tu familia de vacaciones. Mira una eclipse sin protección. No limpies el historial. Sal en hora punta. Organiza una boda. Pide un favor. Hazte vegano. Invierte en bolsa. Llama a tu ex novia a las cinco de la mañana. Cómprate una moto. Estudia el día de antes. Viaja sin cargador. Invita a un amigo a quedarse cuando quiera en tu casa. Firma sin leer. Haz una mudanza. Gánate la vida como actor. Bromea en un control policial. Vive encima de un bar. Da a luz en una bañera. Contradice a tu jefe. Haz pregunta. Intenta parar una pelea. Cásate por segunda vez. Encárgate de comprar un reglao. Trabaja con tu pareja. Lucha contra una injusticia. Abónate al Granada F. C.”

La vida misma.

*Leído aquí: http://verne.elpais.com/verne/2015/07/27/articulo/1437990868_150302.html

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13*

“Hace un tiempo se me ocurrió un método. Un método infantil, si quieren, aunque yo prefiero calificarlo como desesperado. Decidí escribir un libro infinito, un libro que no pueda terminarse de escribir jamás. Un libro compuesto por frases o ideas, nunca de más de cinco párrafos, en torno a un tema (en este caso es la aviación comercial, mi bestia negra), que no guarde coherencia entre párrafos ni tenga límites. Un libro que sea, al mismo tiempo, crónica social y diario íntimo. He ido escribiendo ese libro desde hace años, alimentándolo, sin intención de publicarlo. Aunque tampoco me niego ante la posibilidad de publicar algunos fragmentos. Da lo mismo. Se trata de no pensar. Simplemente, ejercitar el delicioso oficio de escribir sin saber a dónde se llega, sin metas, sin carrera de caballos, sin deseos de cambiar nada ni de cumplir con nadie”.


* Por Iván Thays, en La literatura como carrera de caballos.

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