fragmentos

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—Pensarás que soy tonta.

—No, mamá. No eres tonta. Pero la vida es injusta.

—¿Has visto a tu hermana?

—Hace mucho que no la veo.

—Nunca me visita.

—Ya lo sé, mamá. A mí tampoco.

—¿Trabajas?

—Sí, mamá. Me las arreglo muy bien.

—¿Dónde vives? Ni siquiera sé dónde vives.

—Vivo en tu vieja casa de Lundagatan. Llevo allí años. Me traspasaron el contrato de alquiler.

—A lo mejor este verano quizá pueda hacerte una visita.

—Claro que sí. Este verano.

Al final, la madre consiguió abrir el regalo y olió encantada el perfume.

—Gracias, Camilla —dijo la madre.

—Lisbeth. Soy Lisbeth. Camilla es mi hermana.

La madre se avergonzó. Lisbeth Salander le propuso ir a la sala del televisor.

* Fragmento de Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson.

Cuando ya conoces a Lisbeth, pequeñas situaciones como estas te parten el corazón.

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